“Hay que prepararse para el éxito”. No solamente hay que trabajarlo. No solamente hay que anhelarlo. No solamente hay que desear tener éxito, porque es válido, y Dios quiere que tengamos éxito. Es más: “Hemos sido diseñados para tener éxito”. Ése es el diseño de Dios. Pero si no te preparas adecuadamente para el éxito; el éxito te puede caer mal. El éxito lo puedes pisotear. Lo mismo que te costó tanto conquistar, porque no estás preparado bien para tener el éxito y vivir el éxito, lo puedes pisotear, lo puedes deshacer.

“Si no te preparas para el éxito, y si te viene, de pronto, te puede hacer mal”. A muchos el éxito les ha caído mal. Muchos se olvidaron de sus raíces. Muchos se olvidaron hasta de su familia. Muchos se embriagaron del éxito.

Quisiera dejar algunos consejos sobre este tema: “Nunca dejes de aprender, por más éxito que hubieras logrado”. Por más exitoso que tú seas, por favor escucha esto: “No dejes de aprender”. Porque el momento que dejes de aprender, quiere decir que se te llenó la mente, el corazón, de orgullo, de soberbia, de vanagloria; y cierras tus ojos, y tu corazón se endura. Y eso es cuestión de tiempo que viene la caída.

“Nunca dejes que el orgullo te enferme el corazón: Mantén la humildad”. Por más éxito que hubieras logrado, mantén la humildad. “La humildad es clave para mantener el éxito”. El orgullo es casi seguro para destruir el éxito que tanto te ha costado. ¡Lo vas a perder!, si te llena la cabeza, el corazón, de orgullo, de soberbia, de vanagloria. Pero si tú mantienes la humildad; la humildad te va a asegurar que, permanentemente, vas a ser un buen alumno en esta escuela de la vida.

Otro consejo: “Nunca pienses que todo te saldrá bien: Los fracasos vendrán”. ¡No!. Eso es una ingenuidad. Alguna vez las cosas van a fallar. Alguna vez, hasta yo diría: “Es necesario que te falle para que aprendas”. Alguna vez, hasta es necesario fracasar, para que te quite todo tipo de altivez, orgullo. ¡Es necesario!. “Dios usa mucho los fracasos”.

“Cuida las malas amistades que vienen producto del éxito”. “Dime con quién andas y te diré qué logras”. Algunos cambiaron sus amistades, y esas amistades lo llevaron del éxito al fracaso, pero rotundo y grave, y perdieron todo, hasta familia: ‘Malas amistades’. “Cuida que, con el éxito, casi siempre vienen malas amistades, y tú tienes que tener discernimiento y sabiduría para seleccionar tus amistades”.

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