“Que privilegio tienen aquellas personas que se llevan bien con sus padres”. “Que privilegio tienen esas personas que tienen la oportunidad de servir a sus padres, después de que sus padres tanto hicieron por ellos”. ¡Es un privilegio!. Es un privilegio que no todos tienen. Porque, lamentablemente, en este mundo moderno, especialmente los hijos adultos: Los hijos que nos casamos, los hijos que estamos trabajando, los hijos que nos metemos tanto en esta vida moderna, que hay una mala costumbre, ya un mal hábito, de un buen número de hijos adultos que no visitan a sus padres, que no llaman a sus padres, que no atienden a sus padres. ¡Se pierden el privilegio!. ¡Se pierden la bendición!. De ser atentos con aquellas personas que tanto le ayudaron. Imagínate tú, hijo adulto, a ti, quisiera reflexionar y exhortar, y que tú lo tomes a bien lo que voy a decir: “Imagínate tu mamá, tu papá, ¿cuántas noches de desvelo?”. Imagínate lo que hizo tu mamá por ti, Imagínate tu papá. O si es el caso de que tu viviste con tu abuelo, con tu abuela: ‘Ellos han sido tus padres’. Ahora, la pregunta es: ¿Le has devuelto el gesto?. ¿Has sido lo suficientemente maduro como para devolverte el gesto?. ¿Le estás devolviendo el gesto?. ¿Estás haciendo lo mismo?. ¿Tratarlos bien?. ¿Atenderlos bien?. ¿Cuidarlos bien?.

Yo digo: “¡Qué privilegio es para aquellos que tenemos la oportunidad de atender bien a nuestros padres!”. A papá, a mamá. Tener el cuidado de visitarlos con frecuencia. Tener el cuidado de llamarlos, por lo menos, 2 ó 3 veces a la semana, si es que viven en tu ciudad. Y si no viven en tu ciudad, ¿por qué no vas a tener el cuidado, el amor?. ¡Expresa amor!.  ¡Demuestra amor!. De llamarlos una vez por semana. ¿Qué te cuesta?. ¡Claro!. Estamos ocupados. ¡Claro!. Estamos metidos en nuestras vidas. ¡Claro!. A veces, estamos tan egoístamente viviendo, que no nos acordamos de nuestros padres, y no los honramos a nuestros padres. Por si acaso, el único mandamiento que dio Dios, de los diez mandamientos, que tiene promesa, es: “El de amar a nuestros padres”; porque así vamos a tener largos días de vida. Así el Señor, Nuestro Dios, nos va a bendecir, porque va a haber la gratitud nuestra en la atención a nuestros padres, por más que ellos sean difíciles: ‘Son tus padres’; y ellos fueron usados por Dios para darte vida. “¡Cuida a tus padres!. ¡Ama a tus padres!. ¡Exprésales tu gratitud!”.

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