“¡Es que yo no puedo descansar!. ¡Es que yo no puedo estar tranquilo o tranquila!. ¡Es que yo no puedo estar con pausas!. ¡Es que yo no puedo!. ¡Es que yo no puedo!”. Prácticamente, Ud. está diciendo: “Yo no quiero cambiar”. Eso es lo que está diciendo Ud.: “Es que yo no quiero cambiar, de una vida de intranquilidad a una vida de tranquilidad”. “Es que yo no quiero cambiar, de una vida de impulsividad a una vida de mayor estabilidad emocional, intelectual”. “¡Es que yo no puedo!. ¡Es que yo no puedo!”. Ud. está diciendo: “¡Es que no quiero!. ¡Es que no quiero cambiar!. ¡Es que no quiero cambiar!”. ¡Cuide!. ¡Cuide!. Porque, lo que Ud. piensa, lo que Ud. siente, proyecta Ud. y lo hace conducta. Y puede ser que haya conductas incorrectas, puede ser que haya conductas no muy buenas, que configuran estilos de vida incorrectos.

Hemos estado hablando de los secretos para tener éxito sin úlceras, y uno de esos secretos es: ¿Adivinen qué?: “Aprenda a descansar”. Aprenda a pausar. Aprenda a tranquilizarse. Aprenda a vencer el nerviosismo. Aprenda a vencer la agitación que tiene adentro y que no puede estar tranquila, no puede estar un poquito pausado, una persona pausada. ¡Aprenda! – dice. “Es que yo no soy así”. La respuesta es: “¡Aprenda!. ¡Aprenda!”. “Ud. puede, ser si aprende; pero Ud. no va a ser, si no aprende”. “Ud. va a hacer, si Ud. intenta”. “Ud. va a hacer, si Ud. quiere”. “Ud. va a hacer, si Ud. se proponer a hacerlo”. Porque Dios le ha dado esa capacidad al ser humano. “Ud. puede aprender a descansar”.

“Ud. puede aprender a ser una persona más tranquila”. Y, si es una persona tranquila, bendición para su casa. Qué bendición que Ud. sea una persona tranquila, sosegada, pausada. Va a cambiar el ambiente. Y, no solamente el ambiente, la vida de muchos seres queridos; porque, muchas veces nosotros somos el problema. A ver diga, allá donde está Ud., a ver si lo puede hacer, por favor, ¡obedézcame!. Si hay alguien con Ud., ¡dígalo!, que no le de vergüenza. Diga: “Yo soy el problema”. A ver, ¡dígalo!: “Yo soy el problema”. Cuánto cambiaría la situación, el ambiente, las otras personas, cuando uno dice: “Yo soy el problema”. Muchas veces nosotros somos el problema. No queremos aprender a descansar. No queremos aprender a ser personas más tranquilas, más pausadas, más estables, más equilibradas, más balanceadas.

Y algunos dirán: “¡Es que yo quiero, pero no puedo!”. Bueno: Intente, intente, intente más. Ud. va a poder. Ud. insista, insista, insista y pídale a Dios ayuda. Dice, un pasaje que siempre lo comparto, dice Jesucristo: “Vengan a mí los cansados, los atribulados, los agobiados. Vengan a mí los impulsivos, los intranquilos. Vengan a mí los que dicen: ‘No puedo’, yo los voy a hacer poder – dice Cristo. Aquí dice Jesús. Yo les voy a hacer descansar. No se inquieten por nada, más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias a Dios; y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y su mente en Cristo Jesús. “Pida ayuda a Dios para que su vida sea transformada, y Ud. viva sin úlceras y sin causar úlceras a otros”.

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