Me llamó la atención – escuchaba yo por la radio – una conferencia que decía: “Aprendamos de la mula de carga, por su fortaleza”. Y decía: “Aprendamos también del camello, por su perseverancia”. Pero también es necesario que: “Aprendamos del caballo, por su velocidad”. Me llamó la atención esta “triada”, estas tres cosas fundamentales: Fortaleza, la fortaleza de una mula de carga, el aguante que tiene. La fuerza te hace aguantar, aguantar la dinámica de la vida que trae, no más, sus problemas. Tener fuerzas, tener ganas, tener empuje. Aprendamos de la mula de carga, de su fortaleza, tener fuerzas.

Y también el tema del camello. Aprendamos, del camello, su perseverancia en desiertos interminables. ¿Cuántas veces nosotros atravesamos desiertos?, y tenemos que tener la perseverancia del camello, también el aguante del camello. El seguir, el seguir, el seguir; el luchar y luchar. Vencer un obstáculo a la vez o vencer cada día los problemas. Porque, como dijo el carpintero de Nazareth: “¡Bástate el día de hoy, porque el día de hoy trae su propio afán!”.Entonces, cada día caminar aunque muchas veces estamos en desiertos. A lo mejor, tú estás en desierto, entonces, pídele a Dios que te dé la perseverancia del camello para perseverar hasta que se pueda llegar a destino. Cuán importante es llegar a destino, para eso tienes que tener fortaleza, para eso tienes que tener perseverancia.Y también, dice la enseñanza de hoy: “Aprendamos del caballo, por su velocidad”. Es decir, tener velocidad también. Hacer las cosas más rápido, así ganas tiempo; y, si ganas tiempo, a lo mejor tienes menos estrés.

Muy importante el tema: Aprender de la mula de carga, por su fortaleza. Aprender del camello, por su perseverancia. Vivir los desiertos de nuestra vida con perseverancia y con fe. Y aprender del caballo, por su velocidad. También ejercer velocidad ya que en esta vida hay que ejercer velocidad. No todas las carreras son de velocidad, hay carreras de resistencia; pero la velocidad es necesaria en la vida.

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