Las pasadas Olimpiadas de Pekín, realmente, fueron un himno a la entrega, a la dedicación, a la constancia, a la perseverancia, a la lucha, al espíritu luchador, al espíritu vencedor, al espíritu ganador, al espíritu de excelencia. A mí me gusta mucho, por cierto, ver las Olimpiadas, y dio la casualidad que estuve de vacaciones fuera, en el extranjero, y tuve más tiempo para ver las Olimpiadas, en un canal, 24 horas al día, que me tocó allá, en Cartagena – Colombia. Pues, veía bastante, porque a mí me apasiona tras que veo un atleta levantando el brazo vencedor, tras que veo un atleta cantando su himno y la bandera, ahí, flameando, de su país; para mí es una historia detrás de todo eso.

Muchos ven, no más, la medalla; pero no ven los procesos: “La caminata”. Lo más importante en esto, en realidad, no debería ser la medalla de oro; debería ser la caminata, debería ser el proceso que vivió ese atleta campeón, ese atleta que ganó una medalla de oro, una medalla de plata, o una de bronce. Para mí los tres son campeones, pero obviamente, el mejor, ya, es el de oro. Pero los tres son campeones. Es todo un himno. Y me entusiasma, y me habla a mi vida, y me exige más, y me pide que yo debo seguir, me pide que yo debo vencer obstáculos. O sea: Muchachos de edad adolescente, jóvenes, adultos, algunos de ellos: De 40, 41 años, 43 años, ganando medallas de oro.

Es toda una lección para ti y para mí: A que no dejes, no tires la toalla, no te canses; porque hay que seguir, hay que seguir hasta conseguir.

Y esa es la historia detrás de cada atleta,  que ganó una medalla de oro.

¿Por qué llora un atleta cuando sube al podio?. ¿Por qué llora un atleta cuando ganó la carrera, o ganó la competencia?. Porque, realmente, llora de alegría. Otros lloran de frustración. Y se ve de todo en la Olimpiada.

Yo quisiera invitarlo a que, estos programas próximos, vamos a hablar de estos atletas campeones, porque me gustaría proyectarle a Ud.: ¿Qué hay detrás de un campeón?. ¿Qué hay detrás de un espíritu ganador, de un espíritu campeón?. Las Olimpiadas, realmente, son lecciones tremendas para nosotros, en nuestra vida cotidiana, para que hagamos lo que ellos hacen: Disciplinarse, perseverar, luchar, por nada tirar la toalla, entrega total. Y eso es la vida del campeón. Ésa es la vida de excelencia. Y ése es el desafío para ti y para mí.

– Raúl.

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